En Sevilla… El temple y los naturales de Emilio Silvera y la actitud de Calerito

Sevilla. Jueves 20 de Junio. Real Maestranza de Caballería. quinta novillada de abono. Se lidiaron novillos de Fuente Ymbro, bien presentados y de juego desigual, aunque manejables en conjunto.

Emilio Silvera: Vuelta al ruedo y ovación tras aviso.

Juan P. García Calerito: Vuelta al ruedo y ovación.

Daniel de la Fuente: Silencio tras aviso y silencio.
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Fuente Ymbro lidia una novillada variada en la que Emilio Silvera destaca sobre sus compañeros paseando una vuelta al ruedo. Calerito hizo lo propio en el segundo y Daniel de la Fuente no tuvo su mejor noche.
En una de las fechas más ilustres en toda la historia taurina de Sevilla como es el Corpus, la empresa Pagés compuso un cartel de interés en el aficionado, sobre todo para el de esta ciudad. Dos promesas de la misma y otra de la provincia hicieron el paseillo en la decimonovena de abono para lidiar los utreros de Fuente Ymbro con una maravillosa entrada en los tendidos baratilleros.

Emilio Silvera volvía a la Maestranza tras cuajar una buena actuación el pasado año, y este, iba a hacer lo mismo pero con una técnica visiblemente mejorada. El primer animal de Gallardo, fue un utrero que nunca se definió en los dos primeros tercios, embistiendo a media altura y arrollando en ciertas ocasiones. Junto al tercio de varas, los garapullos terminaron de asentar la buena embestida de este novillo. Emilio Silvera intentó lucirse con la seda, dejando ciertas ganas de más entre los que desde arriba presenciábamos su hacer. Sobre la mano derecha, hilvanó dos y tres series muy templadas, haciendo que el público receptivo estuviese con él metido en la faena. Una tanda de naturales de frente destacó también. Acabó con su oponente de estocada pidiéndose excesivamente la oreja para el joven. Vuelta al ruedo.

El segundo sí marcaba los caminos desde el principio. Calerito estuvo muy inteligente con un utrero manso aquerenciado en tablas. Pese a eso, supo mantener alta la temperatura de la emoción en los tendidos mediante muletazos suaves y bien trazados aunque faltos de ajuste en casi la totalidad de ellos. Ya en tablas, instruyó algunos naturales de bella factura hasta que el público se aburrió de un arrimón innecesario tras tener la faena hecha. Mató de estocada pidiéndose la oreja con más fuerza. No tenía la presidenta (con buen criterio) los argumentos necesarios para otorgarla, paseando Calerito la segunda y última vuelta al ruedo de la noche.

Algo más atacado en tren delantero fue el novillo de Ymbro que protagonizó el tercer capítulo. Daniel de la Fuente se lo sacó a los medios andándole con buenas maneras. Pese a estar suelto durante primer y segundo tercio, la lidia pecó en demasía de un cierto desorden. Liqui destacó en voluntad, pues su labor estuvo presidida por un toreo que nunca llegó arriba. Descolocado y por fuera, logró los mejores momentos al natural. Pinchó más de cuatro ocasiones y fue silenciado tras aviso.

Para la cuarta parte de la función, estaba enchiquerado un utrero largo de hechuras y algo alto. Un mal ejecutado tercio de varas apagó al novillo y lo condenó a verse envuelto en un quehacer mal estructurado de Emilio Silvera. Pese a todo ello, el sevillano mostró de nuevo el magnífico temple que atesora dándose cuenta algo tarde de que el pitón del toro era el izquierdo. Hubo un natural con el que la Maestranza rugió en la profundidad de la noche y del mismo muletazo. A partir de ahí todo se cimentó sobre la mano izquierda sucediéndose los buenos y templados naturales. Le faltó cambiarle los terrenos al animal, cosa que era demasiado evidente y que el novillero no hizo. Con unas manoletinas en las que pudo sufrir algún susto, pinchó una oreja algo más clara que en su primero y mató de estocada trasera en el segundo intento. Ovación tras aviso.

El quinto fue todo un espectáculo sobre el albero de Sevilla. Fuerte, muy musculado y con cuajo. Pese a que eran buenas, el utrero poseía hechuras de toro cuatreño. Salió este con pies y arreando. El mejor tercio de varas de la noche y probablemente de todas las novilladas que llevamos este año se daría con este “Sabueso” y Manuel Jesús Ruiz Román. Toreando a caballo le habló al utrero en dos señores puyazos con unas arrancadas alegres y emocionantes del animal al peto del picador. La plaza se lo agradeció con una sonora ovación más que merecida. Tuvo calidad este novillo, pero le faltó empuje y continuidad en sus embestidas, siempre provocadas por Calerito. Algunos muletazos de buena factura en una faena con un final tedioso y algo pesado. Dejó un pinchazo hondo y saludó.

En el sexto se vio por segunda vez a un Daniel de la Fuente voluntarioso. Fue derribado en un primer encuentro con el piquero y fuertemente castigado en el segundo tras haber sido recibido con un farol por su lidiador. Al castigarse tanto al animal en el segundo encuentro, no hubo emoción en sus embestidas. Pinchó y estocada baja para acabar la noche. Mala nota para Liqui.

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@ignaciotaurino

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