En Aguascalientes… El ímpetu de la juventud

Undécimo festejo de la Feria Nacional de San Marcos, corrida por la oreja de oro. Plaza de toros Monumental de Aguascalientes que registró menos de un cuarto de aforo. Se lidiaron cuatro astados de San Marcos bien presentados, 1ro y 3ro malos; 4to y 5to complicados. Dos de Claudio Huerta bien presentados, 2do manejable y el 6to complicado.

Juan Luis Silis: Silencio tras dos avisos

Angelino de Arriaga: Oreja

Lorenzo Garza: Silencio

Antonio Lomelí: División de opiniones tras aviso

Antonio Mendoza: Al tercio

Gerardo Rivera: Palmas

Detalles:

El premio de la Oreja de Oro que otorga la Asociación Nacional de Matadores de toros fue entregado a Angelino de Arriaga, fue sacado en hombros de la afición.

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A veces se extraña ser joven, tener la energía, el vigor y el ímpetu de la mocedad; y sobre todo tener intactos los sueños, sin que se haya enmohecido la ilusión.

Hoy seis jóvenes hicieron el paseíllo en la Monumental, ante el desaire de ver en los tendidos casi vacíos, para unos mejor fortuna que para otros, pero todos la valía y el anhelo de vestirse de luces y pisar el ruedo sanmarqueño.

Bien sabido es que este puñado de jóvenes coletas poco le ven la cara a los astados, por ello la Oreja de Oro en Aguascalientes era la hora nona, pero…

¿Y la afición?

Quizá guardada en casa por el exceso de fiesta y de feria, sin asistir a la cita con aquellos que mueren de sed por una oportunidad.

Ahí estaba, dado el panorama y el mejor librado fue Angelino de Arriaga quien lidió al segundo de  la tarde, un bien presentado astado que provocó un auténtico tumbo, encendiendo la alerta de propios y extraños.

El torero tlaxcalteca cubrió con corrección y luminosidad el segundo tercio. Con la muleta tomado de las tablas inició su quehacer, tersos por derecha y aún más los de trinchera y el desdén.

Prosiguió por la diestra con suavidad, escena ya en los medios en la que hizo conexión con el tendido, pero el astado se vino a menos y de ahí en adelante le puso las cosas difíciles. Algunos naturales aislados y a ir por él a su querencia con voluntad.

La espada al final entera y caída, a petición del poco público la oreja par el torero, que a la postre fue el único trofeo otorgado y por ende se hizo acreedor a la Oreja de Oro.

Con la miel en los labios dejó Antonio Mendoza a la afición hidrocálida, este joven torero vivió tardes de suma importancia en su etapa de novillero en esta tierra, por ello, el buen aficionado apostaba todas sus canicas a su favor.

Mendoza se enfrentó a un brioso y fuerte astado de Claudio Huerta, mismo que saltó en quinto sitio.  Éste cumplió en varas y Mendoza quitó por chicuelinas y revoleras.

Por alto inauguró el último tercio, el peligro le acechaba por el pitón derecho, Mendoza pintó una tanda de valía para abrochar con un bello desdén.

Le acortaba las distancias y se metía entre los pitones, puesto que las buenas condiciones del principio se le terminaron pronto y hubo que remar contra corriente. Ganándole pasos al burel para lograr que se embarcara en su muleta, siendo difícil la situación.

Hubo un momento en el que Mendoza cambió la moneda por un trozo de oro, pues al decidir no irse de los terrenos del toro, el torero vendió cara su labor.

Con un astado que terminó por rajarse, Mendoza se tiró a matar fallando con el acero, la afición le tributó en primera instancia una fuerte ovación y posteriormente lo invitó a saludar en el tercio de manera cálida.

No cabe duda que en Antonio Mendoza hay un torero fino, es cuestión de que le den toros y pueda consolidar sus metas.

Otro que también sudó el terno y fue reconocido por la gente fue Gerardo Rivera, un joven coleta que deja entrever un sello muy particular en su toreo.

Al cierra plaza lo recibió a portagayola con larga cambiada de rodillas y al viaje le pegó una más despertando los olés. Luego, lances a pies juntos con gusto aunque un tanto acelerados. La vara, en la que cumplió el astado, Rivera quitó por chicuelinas a manos bajas y recortes toreros.

El torero le puso sal a la tarde al colocar banderillas, dos pares, los primeros bien colocados y en lo alto y un tercer par muy caído. Ya con muleta, vaya momento al pasarse al burel en un cambiado por la espalda que le rozó la taleguilla, para repetirlo segundos después.

La embestida le empezó a escasear al de Claudio Huerta y Rivera tuvo que poner toda la actitud y aptitud debida para robarle los pase de mucha valía, al final joselillinas muy cercanas. Sus fallas con la espada le impidieron el triunfo y la gente le tocó las palmas.

No ha sido la tarde de Juan Luis Silis que se enfrentó al primero de la tarde que definitivamente no le dio opciones, sosa la embestida, Silis con toda la disposición, muchas fallas con la espada hasta escuchar dos avisos.

Lorenzo Garza dijo poco en su labor y tampoco tuvo un ejemplar que le permitiera lucir, enjundioso, pero ni cómo encontrar la salida del complicado laberinto. Fallas con la espada y el silencio.

El cuarto correspondió Antonio Lomelí, que reculó muy pronto. El torero esforzado, pero en esos pitones había nulas emociones. Múltiples fallas con el acero y un aviso. La división de opiniones a sus oídos.

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@AnaDelgado28 

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